terça-feira, 11 de julho de 2017

Revelación Divina de la Gran Armonía



Te reconcilia con todas las cosas del cielo y de la tierra. Cuando se haga efectiva la reconciliación con todas las cosas del cielo y de la tierra, todo será tu amigo. Cuando todo el Universo se convierta en tu amigo, nada del Universo puede causarte daño. Si eres herido por algo o si eres golpeado por microbios o por espíritus bajos, es prueba de que no estás reconciliado con todas las cosas del cielo y de la tierra. Reflexiona y reconcilia. Esta es la razón por la que te enseñé, antes, que era necesario reconciliarte con tus hermanos antes de traer ofrenda al altar. Entre tus hermanos, los más importantes son tus padres. Aunque agradezcas a Dios, si no puedes, sin embargo, agradecer a tus padres, no estás en conformidad con la voluntad de Dios. Reconciliarse con todas las cosas del Universo significa agradecer a todas las cosas del Universo. La verdadera reconciliación no se obtiene ni por la tolerancia ni la condescendencia mutua. Ser tolerante o ser condescendiente no significa estar en armonía del fondo del corazón. La reconciliación verdadera será consolidada cuando hay recíproco agradecer. Aunque agradezca a Dios, el que no agradece a todas las cosas del cielo y de la tierra, no consolida la reconciliación con todas las cosas del cielo y de la tierra. No habiendo reconciliación con todas las cosas del Universo, aunque Dios quiera ayudar, las vibraciones mentales de discordia no te permiten captar las olas de la salvación de Dios. Agradece a la Patria. Agradece a tu padre ya tu madre. Agradece a tu marido oa tu mujer. Agradece a tus hijos. Agradece a tus criados. Agradece a todas las personas. Agradece a todas las cosas del cielo y de la tierra. Sólo dentro de ese sentimiento de gratitud es que podrás verme y recibir Mi salvación. Como soy el Todo de todo, estaré solamente dentro de aquel que esté reconciliado con todas las cosas del cielo y de la tierra. No soy presencia que pueda ser vista aquí o allá. Por eso no me incorporo a médiums. No pienses que, llamando por Dios a través de un médium, Dios pueda revelarse. Si quieres llamarme, te reconcilia con todas las cosas del cielo y de la tierra y llama por mí. Porque soy Amor, al reconciliarte con todas las cosas del cielo y de la tierra, entonces, me revelaré.

(Revelación Divina de la noche del 27 de septiembre de 1931.)

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